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Una fría mañana de mayo de 1991, el monitor del ecógrafo nos mostraba un puntito pequeño. Un nuevo ser crecía en el vientre de Patricia; y por fin Antonela iba a tener el hermanito que tanto deseaba y Claudio sería nuevamente papá. Fue un embarazo normal y tranquilo.

Pasaron 8 meses y el 14 de enero de 1992 a las 7 de la mañana, Agostina se presentaba en sociedad, esa pequeña de 2,900 Kg. llenaba de alegría nuestra familia, hasta que 8 días después, su pediatra Dra. Susana Goitía diagnosticaba Cardiopatía congénita.Por un momento nuestros cuerpos se llenaron de miedo, desesperación, impotencia; no sabíamos nada del tema y como todo en la vida se aprende... aprendimos a convivir con una beba con su corazoncito enfermo.Nos costó lágrimas y muchas noches de insomnio, pero nunca nos abandonó la fe en Dios.A partir de ese momento, comenzó nuestra peregrinar por cardiólogos, hospitales, clínicas y laboratorios, mientras Agostina crecía feliz entre familiares y amigos.Aquí fue cuando conocimos a la Dra. Cardióloga Nora Zeberio, quien junto a Susana Goitía se transformaría en los pilares más importantes en quien apoyarnos. (Más tarde conoceríamos al Dr. Pedro Weisburd quien actualmente realiza su eco doppler)Todas las consultas arrojaron el mismo diagnóstico ¨ Tetralogía de Fallot + estenosis severa de rama izquierda de arteria pulmonar + probable ductus ¨ Era quirúrgica.Nuestra vida cambió, nada fue igual, papá, mamá y Antonela debimos superar los miedos de los primeros ahogos, las crisis de cianosis y los berrinches de Agostina cuando no debía llorar, ya que su comunicación interventricular llevaba su sangre a los pulmones muy mal oxigenada y producía sus ahogos.(A esta altura, Susana Goitía y Nora Zeberio pasaron a formar parte de nuestra familia.)Nada de esto empañó nuestra alegría de descubrir el primer diente, ver sus primeros pasos y sus paseos en triciclo.Aprendimos a disfrutar todos los momentos del día, sin pensar en mañana, pero cuando tenía dos años y 9 meses, tuvimos que tomar una decisión (la más importante de nuestras vidas), debía ser intervenida quirúrgicamente. Nuevamente el miedo nos invadía. A esa gordita simpática y movediza había que repararle el corazón.Vivimos momentos duros; noches en vela por los pasillos de la Fundación Favaloro¨. Por fin el 11 de octubre de 1994 a las 7 de la mañana, Agostina era operada.La encomendamos a Dios y a la virgen madre pero por sobre todas las cosas a las mejores manos: los cirujanos Dr. Diego F. Gutiérrez, Dr. Alberto R. Torres, Dr. Carlos A. Presa, Dr. Norberto Blanco y al anestesiólogo Dr. Roberto Bonetto.Fueron 7 interminables horas de espera, rezando, rezando y rezando, cuando por alta voz escuchamos que debíamos presentarnos en el 4to piso; allí nos esperaba el Dr. Diego Gutiérrez, para comunicarnos que la operación era un éxito, había que esperar 72 horas del postoperatorio de igual riesgo. Nuestras gracias a Dios nunca acabarían.La recuperación fue rápida y en mucho menos tiempo de lo esperado estábamos nuevamente en casa.Hoy Agostina tiene 16 años, concurre al 2do año  del Colegio Nuestra Señora del Rosario.Va a inglés y computación. Su vida es normal a la de cualquier chico de su edad, aunque no deja de hacer sus controles.

Somos una familia normal, solo que en nuestros corazones guardamos una experiencia de vida inolvidable, ojalá pueda servirle a muchas familias como la nuestra, que le toco vivir una situacion simillar. Esta es nuestra intencion.uchas personas que como a nosotros les toque vivir una situación semejante, esa es nuestra intención.

Fumar Es Perjudicial

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